Fondo fotográfico
Tomás Martín Gil

Tomás Martín Gil (Coria, 1891–Cáceres, 1947) fue una de las figuras más valiosas y polifacéticas de la cultura extremeña de la primera mitad del siglo XX. Licenciado en Ciencias Exactas, desempeñó cargos como Jefe Provincial de Estadística en Cáceres y ejerció también la docencia, al tiempo que desarrolló una intensa actividad como escritor, investigador, articulista y fotógrafo. Colaboró en numerosas publicaciones extremeñas y fue cofundador, en 1945, de la revista Alcántara, una de las cabeceras culturales más importantes de la región.
Entre todas sus facetas, la fotografía ocupa un lugar central en su legado. Apasionado por la arquitectura popular, el patrimonio histórico, el paisaje y el folklore extremeño, Tomás Martín Gil utilizó su cámara como una herramienta de estudio, testimonio y memoria. Su obra no se limitó a la mera captación estética, sino que se convirtió en un auténtico archivo visual de Cáceres y su provincia. Una parte esencial de ese trabajo quedó recogida en Por la vieja Extremadura (1929), de José Blázquez Marcos, volumen ilustrado con 143 fotografías suyas y hoy considerado una referencia imprescindible para conocer la provincia cacereña en las primeras décadas del siglo XX.
Su fondo fotográfico tuvo un extraordinario valor documental. Un texto publicado en Alcántara lo definió ya como “un magnífico archivo fotográfico de Cáceres y provincia” y señalaba que parte de ese conjunto debía conservarse en el Museo Provincial. Además, el Archivo de la Diputación de Cáceres custodia colecciones de fotografías encargadas, entre otros, a Tomás Martín Gil para el Pabellón de Extremadura de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. A ello se suman imágenes conservadas en otros fondos, como el de Matilde Muro en el CDIEX, donde algunas copias mantienen incluso el sello del antiguo Museo Provincial Arqueológico, Etnológico y de Bellas Artes de Cáceres.
La importancia de este fondo reside en que documenta con enorme sensibilidad un mundo hoy desaparecido o profundamente transformado. Gracias a sus fotografías conocemos mejor la fisonomía urbana de Cáceres, la arquitectura tradicional de muchos pueblos, el aspecto de monumentos y rincones antes de reformas posteriores, así como escenas cotidianas y tipos populares de la Extremadura de su tiempo. Por ello, la obra de Tomás Martín Gil no solo tiene valor artístico, sino también histórico, etnográfico y patrimonial, convirtiéndose en una fuente imprescindible para reconstruir la memoria visual de Extremadura.
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Tomás Martín Gil y su fondo fotográfico
Tomás Martín Gil (Coria, 1891–Cáceres, 1947) fue una de las figuras más valiosas y polifacéticas de la cultura extremeña de la primera mitad del siglo XX. Licenciado en Ciencias Exactas, desempeñó cargos como Jefe Provincial de Estadística en Cáceres y ejerció también la docencia, al tiempo que desarrolló una intensa actividad como escritor, investigador, articulista y fotógrafo. Colaboró en numerosas publicaciones extremeñas y fue cofundador, en 1945, de la revista Alcántara, una de las cabeceras culturales más importantes de la región.
Entre todas sus facetas, la fotografía ocupa un lugar central en su legado. Apasionado por la arquitectura popular, el patrimonio histórico, el paisaje y el folklore extremeño, Tomás Martín Gil utilizó su cámara como una herramienta de estudio, testimonio y memoria. Su obra no se limitó a la mera captación estética, sino que se convirtió en un auténtico archivo visual de Cáceres y su provincia. Una parte esencial de ese trabajo quedó recogida en Por la vieja Extremadura (1929), de José Blázquez Marcos, volumen ilustrado con 143 fotografías suyas y hoy considerado una referencia imprescindible para conocer la provincia cacereña en las primeras décadas del siglo XX.
Su fondo fotográfico tuvo un extraordinario valor documental. Un texto publicado en Alcántara lo definió ya como “un magnífico archivo fotográfico de Cáceres y provincia” y señalaba que parte de ese conjunto debía conservarse en el Museo Provincial. Además, el Archivo de la Diputación de Cáceres custodia colecciones de fotografías encargadas, entre otros, a Tomás Martín Gil para el Pabellón de Extremadura de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929. A ello se suman imágenes conservadas en otros fondos, como el de Matilde Muro en el CDIEX, donde algunas copias mantienen incluso el sello del antiguo Museo Provincial Arqueológico, Etnológico y de Bellas Artes de Cáceres.
La importancia de este fondo reside en que documenta con enorme sensibilidad un mundo hoy desaparecido o profundamente transformado. Gracias a sus fotografías conocemos mejor la fisonomía urbana de Cáceres, la arquitectura tradicional de muchos pueblos, el aspecto de monumentos y rincones antes de reformas posteriores, así como escenas cotidianas y tipos populares de la Extremadura de su tiempo. Por ello, la obra de Tomás Martín Gil no solo tiene valor artístico, sino también histórico, etnográfico y patrimonial, convirtiéndose en una fuente imprescindible para reconstruir la memoria visual de Extremadura.
Fotos Antiguas de Cáceres
Fotos Antiguas de Cáceres es un proyecto cultural dedicado a recuperar, conservar, documentar y difundir el patrimonio fotográfico histórico de Cáceres y toda su provincia. El archivo crece de forma colaborativa con fotografías, fondos, recuerdos e información aportados por particulares, fotógrafos, familias, asociaciones e instituciones. Nacido a partir de la comunidad creada en Facebook, el proyecto continúa creciendo como un archivo digital colaborativo abierto a la participación ciudadana.
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