Ricardo Durán, fundador del Colegio Licenciados Reunidos


Ricardo Durán

D. Ricardo Durán: la huella imborrable de un maestro

Me despierto con la noticia del fallecimiento de D. Ricardo Durán a la edad de 88 años. Una de las personalidades en el campo de la enseñanza en nuestro querido Cáceres y fundador del Colegio Licenciados Reunidos junto a sus colegas Eugenio Matas y Maruja Collado.

Fue en el Colegio San Antonio de Padua donde recibí sus amenas clases de Matemáticas en mis primeros años de bachillerato, porque en la segunda etapa me decanté por las letras. Pero tanto D. Ricardo —Matemáticas— como don Miguel Antonio —Física y Química— fueron de ese tipo de personas que dejan huella en tu vida.

De Don Ricardo recuerdo sus perfectos trazos a la hora de escribir los números. De él tomé e hice mía su forma especial de escribir el número 4. Nunca lo olvidaré.

Hacía años que no sabía de él, pero siempre tuve un minuto para recordar nuestras horas compartidas en el San Antonio cuando por la calle lo encontraba.

Le gustó mucho en su juventud la bicicleta y con orgullo se paseaba en su Citroën negro “Tiburón”, que era la envidia en nuestra ciudad.

Hoy me siento triste al recibir la noticia, pues no en vano siempre contó D. Ricardo con mi consideración y respeto.

Os dejo como complemento una fotografía de cuando ya estábamos en Preuniversitario, con motivo de una fiesta colegial, junto al Padre Serafín Chamorro, rector, y nuestra madrina Ofelia Martí.

Destaco en este grupo de alumnos a los compañeros y amigos de curso: de Larriba Calle, Paco de la Cruz, Cardador Canelo, Manzano Mateos Muñoz Muñoz, Paco Martín, Cordero Rico, Calvo Muñoz, Núñez Núñez (+), Pazos Morán (+) y Carlo Sánchez (+), muchos de ellos recibieron sus sabias enseñanzas.

En su nombre y en el mío propio quiero enviar desde aquí mi más sincera condolencia a sus familiares y amigos más próximos.

Descanse en paz D. Ricardo, amigo profesor.

Paco Mangut

 

tiburón de Don Ricardo

El coche de D. Ricardo, «Tiburón»

 

D. Ricardo Durán, el profesor que dejó escuela en Cáceres

A partir de los recuerdos y comentarios compartidos en el grupo de Facebook Fotos Antiguas de Cáceres, y también de las aportaciones relacionadas con el Colegio Licenciados Reunidos, se completa la memoria de Don Ricardo Durán, una figura muy querida en la enseñanza cacereña.

Don Ricardo fue recordado por numerosos antiguos alumnos como un profesor entrañable, inteligente, campechano, dinámico, optimista y con un gran sentido del humor. Muchos lo asocian especialmente a la enseñanza de las Matemáticas, aunque también aparece citado como profesor de Física y Química e incluso, en algún recuerdo, de Francés.

Don Ricardo Durán

Foto publicada en el facebook de Licenciados Reunidos

Su trayectoria docente aparece vinculada a varios centros de Cáceres, entre ellos San Antonio de Padua, Paideuterio o Paideuterion, Sagrado Corazón de Jesús, Licenciados Reunidos, Colegio Diocesano y, según algunos testimonios, también El Brocense. Además, varios antiguos alumnos recuerdan sus clases particulares en su casa de la avenida Virgen de la Montaña, incluso mencionando el número 6.

Su nombre quedó especialmente unido al Colegio Licenciados Reunidos, del que fue cofundador. En una fotografía publicada por el propio colegio aparece junto a los otros fundadores el día de la inauguración del nuevo centro situado en la calle Londres.

Los comentarios coinciden en que fue uno de esos maestros que dejan huella. No solo por lo que enseñaba, sino por cómo lo hacía. Algunos antiguos alumnos cuentan que gracias a él llegaron a amar las matemáticas o descubrieron su capacidad como estudiantes.

Se repiten recuerdos muy concretos de sus clases: su forma impecable de llenar la pizarra con números, casi como si fuera una obra de arte; su letra clara; sus trazos perfectos; su manera especial de escribir el número 4; y aquella rapidez con la que corregía un error en la pizarra mojándose el dedo con saliva y preguntando después, con humor: “¿Dónde me he equivocado?”.

También permanecen en la memoria sus bromas, frases y ocurrencias, como el famoso “Twenty Four”, el ficticio lagarto Genaro, el chiste de “cucudrulu” o aquella frase en francés que repetía: “Peu à peu l’oiseau fait son nid”.

Además de profesor, Don Ricardo fue recordado como un hombre muy aficionado al deporte. Se mencionan su gusto por la bicicleta, hasta el punto de que algunos cuentan que de joven iba a diario a dar clase a Cañaveral y regresaba después a Cáceres en bicicleta. También se recuerda su afición a la natación, con escenas en la piscina de Falange y en la del Espíritu Santo, donde hacía largos hasta agotarse. Otros lo sitúan en el Club de Tenis Cabezarrubia, al que acudía con frecuencia a hacer gimnasia en invierno.

Otro de los recuerdos más repetidos es el de su coche. Muchos hablan de su famoso Citroën negro, conocido por algunos como el “Tiburón”, aunque otros matizan que no era exactamente un DS Tiburón, sino otro modelo de Citroën, como un 11 Ligero o incluso un “Pato”. En cualquier caso, aquel coche quedó unido para siempre a su imagen pública en Cáceres.

Los comentarios también recogen recuerdos familiares y muestras de cariño hacia los suyos. Se menciona a su esposa Carmen-Lola y a sus hijos e hijas, entre ellos Caito o Kaito, Curra, Mari Merche, María José y Myriam. Muchos mensajes enviaron abrazos y condolencias a toda la familia, y una familiar, Pepa Durán, agradeció públicamente en varias ocasiones las numerosas muestras de afecto recibidas.

Los antiguos alumnos no lo recuerdan solo por lo académico, sino también por su cercanía. Algunos cuentan que, cuando eran niños, él les decía: “Cuando sea mayor y me veáis por la calle, saludadme”, algo que una alumna afirma haber cumplido siempre. Otros lo recuerdan en Hervás durante los veranos de los años setenta, en excursiones escolares como la de Torremolinos, o como amigo de sus padres y de sus familias.

En conjunto, todos estos testimonios del grupo Fotos Antiguas de Cáceres dibujan la imagen de un maestro inolvidable: exigente pero cercano, culto, deportista, divertido y profundamente humano. Don Ricardo Durán dejó una huella duradera en varias generaciones de cacereños, no solo por sus enseñanzas, sino por la manera en que supo permanecer en la memoria afectiva de sus alumnos, amigos y vecinos.

Descanse en paz, Don Ricardo Durán.

Comentarios del facebook del Colegio Licenciados Reunidos de Cáceres y del grupo de Fotos antiguas de Cáceres

 

esquela Ricardo Durán

Década/año:
Estado de conservación:
Materiales:
Fuente: Publicado en el Grupo de Fotos antiguas de Cáceres el 10 de octubre de 2020

 

El fondo de Paco Mangut constituye un testimonio visual de gran interés para conservar y difundir la memoria de Cáceres.

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