Manuel Llopis Iborra, obispo de Coria-Cáceres
Manuel Llopis Iborra (Alcoy, 17 de enero de 1902 – Moncada, Valencia, 1 de mayo de 1981) fue obispo de la diócesis de Coria-Cáceres entre 1950 y 1977, un pontificado largo y decisivo que dejó una huella profunda en la vida religiosa y social de Cáceres y su diócesis.
Orígenes y vocación sacerdotal
Nacido en Alcoy, realizó su formación eclesiástica en Valencia y fue ordenado sacerdote en 1928. Antes de llegar al episcopado, desarrolló una intensa actividad pastoral, especialmente como párroco en Valencia, donde ya mostró su estilo: trabajador, cercano y de acción, más orientado a levantar proyectos y atender necesidades que a la vida de despacho.
Obispo de Coria-Cáceres (1950–1977)
Fue nombrado obispo de Coria en 1950 y tomó posesión ese mismo año. Su etapa coincidió con grandes cambios en la Iglesia del siglo XX, y desde Extremadura impulsó una diócesis más organizada, con fuerte presencia pastoral en el territorio y una atención especial a la capital cacereña.
En esos años se consolidó la denominación Coria-Cáceres y se reforzó el papel de Cáceres con la Concatedral de Santa María como referencia esencial para la diócesis.
Un obispo constructor: seminarios, parroquias e instituciones
Se le recuerda como un gran promotor de obras e instituciones diocesanas, con especial protagonismo de los seminarios y la formación. Distintas reseñas diocesanas destacan su impulso organizativo y su empeño por modernizar estructuras y sostener la vida pastoral.
Obra social y compromiso con Cáceres
Uno de los rasgos más citados de Llopis Iborra es su dimensión social. Fuentes biográficas resaltan su “gran labor social” y su interés por aliviar situaciones difíciles, especialmente entre familias trabajadoras.
En reconocimiento a su vínculo con la ciudad, fue nombrado Hijo Adoptivo de Cáceres en 1961.
Lema y estilo pastoral
Su lema episcopal —“Omnibus omnia factus sum, ut omnes facerem salvos” (“Me hice todo para todos, para ganar a todos”)— resume bien el estilo que describen quienes lo conocieron: un pastor cercano, con homilías directas, trato sencillo y una presencia constante en la vida diocesana.
Jubilación, fallecimiento y sepultura en Cáceres
Tras presentar su renuncia, se retiró a Moncada (Valencia), donde falleció en 1981. Sus restos descansan en la Concatedral de Santa María de Cáceres.