Hogueras de San Jorge



Prólogo a la noche de San Jorge
Antes de la noche grande de San Jorge, los chavales de Cáceres vivían su propia fiesta: días enteros buscando leña, muebles viejos y cualquier cosa que pudiera servir para levantar la hoguera del barrio. En El Rodeo, el Puente de San Francisco, San Marquino, Camino Llano, Santiago, San Blas, Las Protegidas, La Madrila, Pinilla, Aldea Moret o Las Casas Baratas, cada zona defendía la suya como si fuera la más importante de la ciudad.
Los recuerdos hablan de cuadrillas de niños acarreando madera, de turnos para vigilarla por la noche y de piques entre barrios para que nadie robara los maderos reunidos con tanto esfuerzo. En algunos lugares, como Camino Llano, se recuerda una hoguera monumental; en otros, las madres y abuelas también participaban de aquel ambiente, y hasta había quien se llevaba después los rescoldos para el brasero.
Era una celebración sencilla, hecha “con cuatro perras”, pero llena de ilusión. Para muchos, aquellas hogueras fueron uno de los recuerdos más bonitos de la infancia: una ciudad entera reunida por barrios, esperando que llegara la noche de San Jorge entre humo, fuego, risas y compañerismo.
AUTOR: Autor desconocido
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