Eulogio Blasco (El mudo)

Eulogio Blasco y López (1890): el “artista mudo” de Cáceres
La muerte del eximio artista Eulogio Blasco y López —pintor, escultor y repujador— supuso una pérdida dolorosa e irreparable para Cáceres, ciudad que se enaltecía con ser su cuna. Blasco gozó de una notable popularidad en Extremadura y en toda España, y su figura merece ser recordada por su carácter polifacético y por la intensidad de su legado artístico.
La foto, de los años 20 del siglo XX, me la regaló su hermana Anita Blasco y forma parte de mi archivo de fotografías. (Se la regala a Serafín Martín Nieto) y forma parte de su fondo fotográfico.
Origen y formación artística
Hijo de padre riojano y de madre cacereña descendiente de portugueses, Eulogio Blasco nació en Cáceres el 9 de junio de 1890. Con seis años ingresó en el Colegio de Sordomudos de Madrid, donde sintió pronto la llamada vocacional del arte.
Su formación se inició en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y continuó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, centro en el que obtuvo primeros premios en la mayoría de los cursos. Fue discípulo de maestros como Cecilio Plá y Muñoz Degrain en pintura, y de Mariano Benlliure y Coullaut Valera en escultura. Compartió etapa con los hermanos Zubiaurre y trató a figuras destacadas como Pinazo, Clará, Macho, Julio Antonio y Juan Cristóbal.
Viajes, exposiciones y reconocimientos
En el Círculo de Bellas Artes de Madrid amplió su red de amistades y contactos, sin olvidar a sus paisanos Eugenio Hermoso y Adelardo Covarsí. De espíritu viajero, recorrió distintas ciudades de la Europa meridional, como Génova, Milán, Viena, Trieste, Zagreb, Florencia y Roma, experiencias que ensancharon su horizonte artístico.
Celebró exposiciones en Madrid (Círculo de Bellas Artes, Salón de Otoño), Barcelona, Sevilla (con aportación al Certamen Iberoamericano), además de Cáceres, Almendralejo, Badajoz y Mérida. Participó también en muestras internacionales y en exposiciones especializadas de sordomudos en París, donde obtuvo medallas y diplomas de honor.
La obra: paisaje, tipos y rincones de Cáceres
Su pintura refleja casi siempre el paisaje cacereño, los tipos populares, las costumbres y los edificios histórico-artísticos de la ciudad. Sus cuadros, llenos de luz y color, recogen la atmósfera de Cáceres, especialmente ese tono rojizo que la piedra adopta en las tardes de verano.
Entre los trabajos destacados se citan piezas como “Arco del Cristo” y “Bajo el Arco de la Estrella”, donde aparecen escenas tradicionales y rincones emblemáticos. El crítico don Tomás Martín Gil llegó a afirmar que esa etapa representaba lo mejor salido del pintor.
Escultura, docencia y el arte del repujado
No hay que olvidar su producción escultórica: bustos, autorretratos y tallas en madera policromada. Entre sus obras más citadas se encuentran “Montehermoseña” y “Fortaleza”, donde se aprecia fuerza, materia y valores estéticos.
Desde la fundación de la Escuela Elemental del Trabajo —más tarde Maestría Industrial—, Blasco desempeñó la cátedra de Escultura y en diversas ocasiones se hizo cargo también de las de Pintura y Dibujo.
Pero, sobre todo, destacó en el repujado, disciplina en la que fue considerado uno de los mejores de España. Se decía que “el bronce, el hierro, la plata y el cobre adquirían en sus manos extraño valor antiguo”. En su faceta de imaginero y restaurador, devolvió vida a numerosas imágenes, siempre respetando el sello del autor primitivo.
Un artista polifacético y un maestro querido
Aunque la Providencia le negó ciertos sentidos y no pudo conocer el mundo del sonido, Blasco recibió a cambio extraordinarias dotes artísticas y una gran sensibilidad. Durante cerca de medio siglo llenó la vida artística de la Alta Extremadura como pintor, escultor, repujador, restaurador, miniaturista, en suma, un creador polifacético entregado a la estética con dedicación plena.
Fue además un maestro afable y respetado, generoso con las nuevas generaciones a las que acogía con benevolencia y sencillez. Incluso próximo a los setenta años —que habría cumplido en primavera— destacaba por su faceta deportiva: practicaba caza, pesca y natación.
Homenaje póstumo en Cáceres
Tras su fallecimiento, se proyectó un homenaje póstumo de cariño y admiración: colocar una lápida en la fachada de la casa donde nació, en el número 5 de la calle Pintores, y dedicarle una calle que perpetuase su nombre. El tributo se integraría en el llamado “Homenaje al Artista Cacereño Desaparecido”, junto a los pintores Conrado Sánchez Varona y Juan Caldera Rebolledo.
El programa previsto incluía funeral solemne en la Catedral de Santa María, actos de rotulación urbana, descubrimiento de lápidas y una exposición con obras destacadas. Así, Cáceres y toda la Alta Extremadura se disponían a honrar a uno de sus grandes creadores.
AUTOR: Eulogio Blasco y López
Eulogio Blasco y López fue pintor, escultor, repujador, restaurador, maestro y fotógrafo, conocido como “el artista mudo”.
Su obra estuvo profundamente ligada a Cáceres, retratando sus rincones históricos, tipos populares y escenas cotidianas con gran valor artístico y documental.
Un archivo de imágenes que guarda la memoria de Cáceres: sus calles, su gente y los cambios que han marcado la ciudad. Su vocación fotográfica comenzó en la adolescencia, cuando hacía fotos con una Kodak Instamatic.


