Cine Capitol de Verano


Cine verano Astoria

Cine de verano en Santa Joaquina de Vedruna

En este solar se levantaría después el Cine Astoria, inaugurado en 1963.

Esta imagen ha despertado muchos recuerdos de aquel cine de verano situado en la zona de Santa Joaquina de Vedruna, junto al Paseo de las Acacias y en el entorno donde después estuvieron el Cine Astoria y las instalaciones del colegio de las Carmelitas. Al fondo, varios comentarios identifican la torre de la Plaza de Italia y los chalets de la calle San Pedro de Alcántara, frente al colegio y cerca del antiguo Hotel Extremadura.

Uno de los temas más comentados es el nombre del cine. Aunque algunos lo recuerdan como Astoria de verano, varias personas aclaran que, en sus primeros tiempos, fue el Cine Capitol de Verano. Según esos recuerdos, primero estuvo el cine de verano Capitol y, más tarde, en ese mismo lugar se levantaría el Cine Astoria, ya cubierto. También se menciona que el solar ocupaba parte de lo que después serían las canchas o el patio del colegio de las Carmelitas.

Muchos vecinos recuerdan aquellas noches de verano con especial cariño: ir con los padres, con los primos, llevarse los bocadillos de la cena, ver la pantalla desde una terraza o intentar alcanzar algo de la película desde el paseo. También aparece varias veces la famosa “butaca terraplén”, desde donde algunos veían el cine sin entrar, aprovechando el desnivel cercano hasta que los árboles terminaron dificultando la vista.

Entre las películas recordadas aparecen El tulipán negro, La herida luminosa, Viaje a la Luna, Esplendor en la hierba y alguna de Drácula que dejó más de un susto infantil. También se recuerda el ambiente del cine: las noches frescas, los árboles —algunos hablan de eucaliptos—, el bar, los polos de Takata raspados sobre una barra de hielo y la gaseosa La Polarina en el Paseo de las Acacias.

Otro recuerdo muy repetido es el de Pelayo, el acomodador o vigilante, al que muchos nombran con humor por los gritos que se escuchaban en mitad de la película: “¡Pelayo!”, “Pelayo, levanta el pie que has pisado el cable” o aquellas bromas sobre el carburo y las ranas.

Más que una simple fotografía de un cine desaparecido, la imagen recupera una forma de vivir las noches de verano en Cáceres: el cine al aire libre, las familias, los niños, los bocadillos, los sustos de las películas y esa memoria compartida de una ciudad que muchos todavía recuerdan con emoción.

Década/año:
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Se desconoce la autoría original de esta fotografía.

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