Cabalgata Reyes Magos de Cáceres 1929

La primera Cabalgata de Reyes Magos de Cáceres (1926): una noche histórica para la ciudad
El 5 de enero de 1926 quedó grabado en la memoria colectiva de Cáceres como una fecha muy especial. Aquella tarde, los niños y niñas de la ciudad vieron por primera vez desfilar por sus calles a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, en lo que sería la primera Cabalgata de Reyes Magos celebrada en Cáceres.
El acontecimiento estuvo organizado por el Ateneo de Cáceres y fue recogido con todo detalle por El Periódico Extremadura, gracias al cual hoy es posible reconstruir con precisión cómo se vivió aquella jornada tan señalada.
La cabalgata dio comienzo a las 18:00 horas desde la Plaza de Toros de Cáceres. Desde allí, el cortejo recorrió un extenso itinerario urbano que atravesó la Plaza de la Concepción, la Plaza Mayor de Cáceres, la calle Pintores, San Juan, Pizarro y Fuente Nueva, cruzando finalmente el Puente de San Francisco hasta llegar al Hospicio, ubicado en el actual Complejo Cultural San Francisco.
Las crónicas de la época describen el desfile como un acontecimiento extraordinario, nunca antes visto en la ciudad. Antes de la salida, veintiún cañonazos protocolarios anunciaron la llegada de los Reyes, que partieron de su simbólico “Alcázar” rodeados de una comitiva lujosa, vistiendo trajes de gran gala y repartiendo juguetes y caramelos al público congregado.
Abrían la marcha dos guardias civiles a caballo, seguidos por la banda de cornetas y tambores de Segovia. A continuación aparecía el cortejo real. Melchor, solemne y majestuoso, encabezaba la comitiva; tras él avanzaba Gaspar, rodeado de pajes y faroles, y cerraba el trío Baltasar, descrito por los cronistas como el más enigmático y admirado, con una cuidada caracterización que causó auténtica fascinación entre los más pequeños.
La procesión concluía con la banda de música de Segovia, que interpretó un escogido repertorio durante todo el recorrido. Al llegar al Hospicio, los Reyes descendieron de sus monturas y se dirigieron al claustro, donde uno de los niños acogidos en el asilo leyó un emotivo discurso de bienvenida.
Posteriormente, el rey Melchor recitó una poesía del autor Giménez Aguirre, demostrando una gran capacidad declamatoria que fue recompensada con una calurosa ovación. El acto culminó con el reparto de bolsas repletas de caramelos y bombones entre los niños del centro.
Finalizada la ceremonia, la cabalgata regresó a la ciudad con el mismo orden y solemnidad con la que había comenzado. Las crónicas resumen la jornada como una celebración impecable, cuidada al detalle y de extraordinario brillo. Al día siguiente, 6 de enero, se completó la festividad con un sorteo y reparto de juguetes destinado a los escolares de los centros públicos de Cáceres.
Aunque no se conservan fotografías de aquel momento —algo comprensible para la época—, el detallado relato periodístico permite imaginar la magnitud y la emoción de aquella primera Cabalgata. Una escena que bien podría situarse en la Plaza Mayor, con los niños esperando ilusionados los regalos en la mañana de Reyes de la década de 1920.
Aquella noche de 1926 marcó el inicio de una tradición que, con el paso del tiempo, se convertiría en una de las celebraciones más queridas y esperadas del calendario festivo cacereño.
AUTOR: Autor desconocido
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