Bar-restaurante “El Mercantil”

El 26 de abril de 1931, tras abandonar la Delegación de Hacienda la Casa-Palacio del Marqués de Monroy, en la Plaza del Dr. Durán (detrás de San Juan), Edmundo Cordero inauguró el bar-restaurante “El Mercantil”.
Dos años después, en mayo de 1933, se anunciaba al público con esta foto.
Tenía dos comedores. Uno que era la sala que da a la calle Sergio Sánchez. Y el otro, de más «enjundia» que era lo que actualmente es el Salón de Actos de la Cámara de Comercio. Lo que hoy son oficinas y que dan directamente a la Iglesia de San Juan (en paralelo con la pescadería de Salgado, cuyo local pertenece a la Cámara de Comercio) era el bar, con una barra corrida. A mi me da la sensación que la foto que adjunto era, precisamente, lo que luego fue ese bar al que me refiero.
Por la puerta que se ve al fondo se accedía una habitación (que utilicé como despacho unos tres o cuatro años) donde, por una escalera de caracol, se accedía a la planta superior, a las habitaciones particulares donde vivía Edmundo Cordero y familia.
En lo que actualmente es el «Salón de Plenos», en la planta superior, encima del comedor «de enjundia» al que me he referido, salones ambos que dan al patio-jardín de la Cámara, estaba la sala de juegos (cartas y tal). Entrando en el mismo, en el lado derecho, había una habitación cerrada a cal y canto, utilizable solo por los «grandes señores». Tenía una chimenea y en ella se jugaban unas partidas de cartas de apuestas altísimas. Si entras en esa sala y te fijas en el artesonado del techo podrás ver, sin dificultad alguna, la viga exacta donde encajaba la pared que separaba el salón de esa sala privada a la que me refiero.
AUTOR: Autor desconocido
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El fondo de Teófilo Amores Mendoza es un valioso testimonio del pasado de Cáceres. Reúne parte de la memoria visual de la ciudad y nos permite comprender su historia y su evolución a lo largo del tiempo. Es un honor poder conservar y compartir este legado en este espacio, donde permanecerá vivo y accesible para todos.


