
Josep Gudiol Ricart
FOTOS ANTIGUAS DE CÁCERES: JOSEP GUDIOL RICART
Josep Gudiol Ricart y Cáceres: documentación y estudio del patrimonio histórico
Josep Gudiol Ricart (Vic, 5 de julio de 1904 – Barcelona, 17 de octubre de 1985) fue un arquitecto e historiador del arte español, una de las figuras más influyentes en el estudio, documentación y difusión del arte hispánico durante el siglo XX. Su trayectoria combinó investigación académica, dirección institucional y una intensa labor de documentación visual, convirtiéndolo en un referente imprescindible para la historiografía del arte medieval y de la gran pintura española.
Sobrino del arquitecto e historiador Josep Gudiol Cunill, se formó inicialmente junto a él en el Museu Episcopal de Vic, donde entró en contacto directo con el arte románico catalán. Posteriormente amplió estudios en Estados Unidos, trabajando con historiadores como Cook y Chandler Rathfon Post, y organizó la sección española de la fototeca de la Frick Library, experiencia que consolidó su método comparativo y su uso sistemático de la fotografía como herramienta científica.
Durante la Guerra Civil española fue Comisario de la Generalitat para el salvamento del patrimonio artístico, participando activamente en la protección y evacuación de obras de arte. Tras impartir docencia en universidades norteamericanas entre 1940 y 1941, regresó a Barcelona, donde inició una etapa decisiva al frente del Instituto Amatller de Arte Hispánico, institución de la que fue primer director. Desde allí impulsó una intensa actividad investigadora y editorial, publicando obras fundamentales como Historia de la pintura gótica en Cataluña (1944) y dirigiendo la influyente colección “Ars Hispaniae”, que sintetizó de forma rigurosa el arte español.
Dentro de esta colección firmó estudios clave sobre el arte románico, como La pintura románica en Cataluña (1948), Arquitectura y escultura románicas (1948) y Pintura románica (1950), caracterizados por su claridad analítica y la calidad excepcional de sus reproducciones. Estas publicaciones sentaron las bases para generaciones posteriores de historiadores y tuvieron una notable influencia incluso en el ámbito artístico contemporáneo.
Un aspecto esencial de su legado es la creación del Archivo Gudiol. A lo largo de su carrera, Josep Gudiol Ricart generó su propio archivo fotográfico, fruto del trabajo de campo y de la documentación sistemática de monumentos, conjuntos históricos y obras de arte de toda España. Como primer director del Instituto Amatller, depositó este fondo para que pasara a formar parte de la fototeca de la institución. El Fondo Gudiol, organizado según la doble clasificación de la Fototeca, reúne más de 100.000 negativos, convirtiéndose en uno de los archivos fotográficos privados más importantes vinculados al estudio del arte hispánico.
Es en este contexto donde se enmarca su relación con Cáceres. Aunque Gudiol no fue natural ni residente de la ciudad, Cáceres formó parte del territorio documentado y estudiado dentro de su labor como historiador del arte y creador de grandes corpus visuales. Las fotografías de Cáceres conservadas en el Archivo Gudiol fueron realizadas como material de investigación, destinadas al análisis comparativo de la arquitectura medieval, los conjuntos monumentales y el urbanismo histórico. Gracias a esta documentación, el patrimonio cacereño quedó integrado en los grandes repertorios visuales del arte español del siglo XX.
Paralelamente, Gudiol desempeñó un papel activo en la vida cultural de la posguerra. Dirigió las Galerías Layetanas (1947–1948), apoyó a artistas emergentes como Antoni Tàpies y colaboró en proyectos expositivos de gran relevancia, como la Antológica de Joan Miró (1949). Más adelante centró su investigación en los grandes maestros de la pintura española, publicando monografías fundamentales sobre Francisco de Goya (1970, con catálogo razonado), El Greco (1971) y Diego Velázquez (1973), siendo especialmente influyente su estudio sobre Goya.
Miembro de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi, fue distinguido en 1982 con la Cruz de Sant Jordi. Padre de la pintora Montserrat Gudiol, su figura representa una combinación singular de erudición, capacidad organizativa y compromiso con la documentación visual. Su legado —y, dentro de él, la inclusión de ciudades históricas como Cáceres en su archivo— resulta hoy imprescindible para comprender el estudio, la conservación y la difusión del patrimonio artístico español.


