
Diego Quiroga y Losada
Diego Quiroga y Losada, marqués de Santa María del Villar
Diego Quiroga y Losada (Madrid, 1880 – San Sebastián, 1976), IX marqués de Santa María del Villar, fue uno de los grandes fotógrafos documentales españoles del siglo XX. Su extensa obra captó tipos humanos, paisajes y monumentos de todos los rincones de España y sirvió, en su tiempo, como un poderoso instrumento de difusión turística, además de constituir hoy un testimonio visual de un país y unas formas de vida en gran parte desaparecidas.
Procedente de una familia aristocrática gallega, con ascendencia asturiana y guipuzcoana, nació en Madrid el 18 de agosto de 1880 y se doctoró en Derecho en 1911. Aunque inició su relación con la fotografía como aficionado, desde los años veinte orientó su trabajo hacia la documentación sistemática del territorio español, con un claro interés por el patrimonio natural, artístico y etnográfico.
Su actividad fotográfica se desarrolló desde los primeros años del siglo XX hasta finales de la década de 1960. Recorrió prácticamente todas las regiones españolas, desplazándose a pie, en bicicleta, motocicleta y automóvil, y sus imágenes fueron ampliamente difundidas en carteles, revistas y periódicos, convirtiéndose en parte esencial de la imagen turística de España. En 1928 fue nombrado presidente del Patronato Nacional de Turismo, aunque declinó el cargo.
Como miembro de la alta servidumbre de palacio, desempeñó el cargo de mayordomo de semana del rey Alfonso XIII, lo que le permitió fotografiar al monarca y a la corte en escenas cotidianas, ceremoniales y deportivas, como cacerías o regatas, aportando una valiosa visión de la vida oficial y privada de la monarquía.
Durante la Guerra Civil colaboró de forma voluntaria con la Dirección General de Regiones Devastadas y, a partir de 1939, fue contratado por este organismo para documentar las consecuencias del conflicto y las labores de reconstrucción, permaneciendo en el servicio público hasta su jubilación en 1960.
Estuvo casado con Narcisa Valdés y Palavicino, y le sucedió en el título nobiliario su hijo José Quiroga y Valdés. Falleció en San Sebastián el 15 de mayo de 1976.
Obra y archivo
Tras una primera etapa de carácter pictorialista, su fotografía evolucionó hacia un naturalismo de gran valor documental y etnográfico, centrado en reflejar la belleza del paisaje y la autenticidad de la vida rural y urbana. Firmaba habitualmente sus imágenes como “Santa María del Villar”.
Hacia 1935 su archivo alcanzaba las 120.000 fotografías, aunque una parte importante se perdió durante la Guerra Civil. El Gobierno de Navarra adquirió una parte sustancial de su legado, compuesta por 1.916 copias en papel, 11.086 negativos y más de 700 placas de vidrio, hoy organizadas en fondos temáticos como Regiones Devastadas, Patrimonio, Etnografía, Paisaje, Marinas o Camino de Santiago. Destacan series como El Valle del Roncal y sus almadías, Por la cuenca del río Oria, La Sierra de Urbasa o sus numerosas imágenes de San Sebastián para la Dirección General de Turismo.
En el ámbito etnográfico sobresalen especialmente sus fotografías de las gentes de Galicia, Navarra y Extremadura. Su obra fue difundida también en cabeceras como ABC y Blanco y Negro; en 1932, por ejemplo, aportó más de 30.000 imágenes a una editora inglesa para la publicación de tarjetas navideñas con paisajes españoles.
Sus imágenes de Cáceres —monumentales, urbanas y humanas— formaron parte del corpus visual utilizado por el Patronato Nacional de Turismo y otras publicaciones oficiales y privadas, contribuyendo a fijar la imagen histórica de la ciudad en el imaginario turístico y cultural del siglo XX. En este sentido, su obra constituye una fuente visual de primer orden para la memoria gráfica de Cáceres y su patrimonio.
Fue socio fundador de la Real Sociedad Fotográfica y miembro de otras asociaciones fotográficas en Madrid y Guipúzcoa.


