Conde de Lipa
Foto de:
Amalia López de López

Conde de Lipa

Año de nacimiento:
Año de defunción:
Lugar de nacimiento:
Lupko
Nacionalidad:
Polonia
Tipo de fotografía que realiza:

Ludwik Tarszeński Konarzenski (Conde de Lipa) en Cáceres: la foto más antigua de la ciudad.

Ludwik Tarszeński Konarzenski, conocido en España como el Conde de Lipa (c. 1793/1794 – 24 de octubre de 1871), fue capitán del ejército polaco y uno de los grandes divulgadores de la fotografía en el sur de la península ibérica. Fotógrafo de cámara de las Reinas de España y Portugal, profesor de fotografía y pionero del daguerrotipo, dejó una huella decisiva en Extremadura y, especialmente, en Cáceres, donde su obra se vincula a las imágenes más antiguas conservadas de la ciudad.

La fotografía más antigua de Cáceres: la primera piedra del Ayuntamiento (24 de noviembre de 1867)

La serie fotográfica que documenta la colocación de la primera piedra del Ayuntamiento de Cáceres, celebrada el 24 de noviembre de 1867, es considerada por muchos como la fotografía más antigua que se conserva de Cáceres. No se trata solo de una imagen: es un documento con fecha exacta, un testimonio público que permite anclar el pasado con precisión y ver la ciudad en un momento irrepetible.

El autor de aquella instantánea fue el Conde de Lipa, nombre con el que se conoció en España a Ludwik Tarszeński Konarzenski, una figura singular que unió aventura, técnica y arte en plena expansión de la fotografía decimonónica.

Quién fue el Conde de Lipa

El Conde de Lipa nació en Polonia hacia 1793–1794 y falleció en Zafra el 24 de octubre de 1871. Fue capitán del ejército polaco, reconocido por su participación en el Levantamiento de Noviembre (1830) contra Rusia, y desarrolló después una intensa carrera como fotógrafo de cámara y profesor de fotografía, difundiendo el nuevo arte fotográfico por el sur de la península ibérica.

La fotografía tiene esa magia: la posibilidad de capturar, en parte, el alma de las personas; de inmortalizar un instante que no volverá; de crear una imagen que habla por sí sola, transmite emoción y activa la memoria. En Cáceres, esa magia se concentra en un nombre y en una fecha: el Conde de Lipa y el 24 de noviembre de 1867.

Orígenes y exilio: de Polonia a Francia

Nacido en Lupko (provincia de Podlasc, Polonia) según su certificado de defunción, Ludwik Tarszeński fue hijo de Benedicto Tarszeński (Grande de Polonia) y Tecla Konarcenski. Alcanzó el grado de capitán y participó en el Levantamiento de Noviembre contra el zar Nicolás I. Tras la derrota, se exilió en Francia junto a miles de emigrados polacos, residiendo probablemente en el entorno del Hôtel Lambert de París, foco del exilio polaco.

Su carrera en España: Sevilla, Málaga, Córdoba, Jaén y Madrid

En 1843 ya vivía en Sevilla, donde defendió la ciudad y a la reina Isabel II durante un asedio, capturando a dos espías, y ese mismo año fue nombrado Caballero de la Orden de Isabel la Católica. En 1844 contrajo matrimonio con Magdalena de Voisins en la parroquia de San Vicente (Sevilla). En 1847 se trasladó a Málaga, donde inauguró el primer estudio de daguerrotipos de la ciudad y ejerció también como profesor, vendiendo equipo fotográfico importado de Francia y formando a distintos fotógrafos españoles.

Sello Conde de LipaEntre finales de 1861 y comienzos de 1862 residió en Córdoba, donde abrió gabinete fotográfico y fue recomendado por la prensa local por la calidad de sus retratos y sus precios. En 1862 presentó en Jaén una elegante carpeta con fotografías del Santo Rostro con motivo de la visita de Isabel II, y según distintas referencias permaneció en la ciudad durante el periodo 1862–1864. En 1866 ya era definitivamente fotógrafo de cámara de la reina Isabel II y fotografió en Madrid el acto de colocación de la primera piedra de la Biblioteca Nacional de España, ofreciendo después las imágenes en su estudio.

Una pista clave: la familia Tarszeński ya estaba en Cáceres en 1866

Existe un dato revelador que obliga a replantear una idea repetida durante años: que el Conde de Lipa habría llegado a Cáceres contratado expresamente por el consistorio para fotografiar la primera piedra del Ayuntamiento. El 10 de septiembre de 1866, un joven de 13 años, natural de Málaga, solicitó inscribirse en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Cáceres para cursar el tercer año. Su nombre era Luis Tarszenki de Lipa y Voisins, hijo de Ludwik Tarszeński Konarzenski y de Magdalena de Voisins.

Consta que residía con sus padres en los Portales del Reloj nº 28, en la plaza, y al año siguiente figuraba ya en la calle Moros nº 6 (hoy General Margallo). Desde Mérida, en diciembre de 1867, el padre solicitó el traslado de matrícula del hijo al Instituto de Badajoz por su delicado estado de salud y por consejo médico. En 1868 la familia se establecería en Zafra, donde el conde falleció en 1871.

Todo ello hace probable que el Conde de Lipa residiera en Cáceres con su familia ya en 1866, aunque su carácter inquieto y sus desplazamientos por trabajo impidieran una estancia continuada. Esta hipótesis refuerza la idea de que su presencia en la ciudad no fue un hecho puntual, sino parte de una etapa más amplia vinculada a su actividad fotográfica.

Las primeras fotografías de Cáceres (1866–1867)

De esa etapa quedan algunas de las imágenes más tempranas conocidas de Cáceres. Además de la escena del Ayuntamiento (24 de noviembre de 1867), se citan otras fotografías conservadas en fondos académicos: una vista parcial desde la subida a la Montaña, otra de la torre de Bujaco con la Ermita de la Paz, otra de la Ermita del Calvario, una del Nazareno y otra del conjunto de San Francisco Javier en la que aparecen niños a la puerta del Instituto. Estas imágenes, por contexto, podrían datarse entre 1866 y 1867 y muestran que la mirada del Conde de Lipa no se limitó a un único acontecimiento oficial.

Fotos del Conde de Lipa

Collage de Cáceres. El Conde de Lipa.

La patente de 1867 y las “tarjetas históricas y monumentales”

El 12 de febrero de 1867, el conde de Lipa, descrito como “fotógrafo de SSMM y del Príncipe”, firmó en Cáceres una solicitud para patentar un procedimiento destinado a perfeccionar las tarjetas para retratos fotográficos. Su propuesta era tan innovadora como reveladora del gusto de la época: denominaría a esas tarjetas “históricas y monumentales”, porque permitirían incorporar una vista de ciudad, paisaje, edificio, monumento o episodio histórico, a elección del retratado, además de un dorso grabado al efecto. El objetivo era crear un retrato que fuera también recuerdo, símbolo y adorno, con imágenes tomadas de vistas originales, grabados o cuadros al óleo.

La documentación del trámite recoge también el envío posterior desde Madrid, con fecha 22 de marzo de 1867, para informar sobre la instancia y el pliego dirigido a S. M., solicitando real cédula-privilegio por cinco años para asegurar la propiedad del procedimiento.

Texto, extraído de una publicación de las IV jornadas sobre investigación en historia de la fotografía:
Privilegio de invención n° 4300, fechado el 12/02/1867, bajo el título: Proceder para perfeccionar las tarjetas para retratos fotográficos. Luis Tarszenski (Conde de Lipa). Descripción del invento por el propio inventor: «Las tarjetas de la invención del recurrente se llamarán históricas y monumentales porque ha de colocarse una vista de ciudad, paisaje, edificio, monumento o episodios históricos al gusto y a la elección de las personas que se retrata y al dorso de las tarjetas gravadas al efecto; resultado de este proceder no solamente un adorno que ningún artista hasta hoy ha usado, ni en España ni en el extranjero».

Del acto público al retrato: cómo entender la “foto más antigua”

La fotografía del Ayuntamiento es la gran referencia por su fecha exacta, pero la propia actividad del Conde de Lipa abre otra posibilidad: que algunas imágenes de estudio y tarjetas fotográficas realizadas en Cáceres sean anteriores a noviembre de 1867. Entre ellas destaca el concepto de tarjeta histórica, donde el retrato se acompaña de un dorso con escena o motivo elegido, un recurso que no solo embellecía la imagen, sino que la convertía en una pieza narrativa. En ese contexto, retratos de estudio atribuidos al conde y fechables hacia 1866 se convierten en claves para seguir investigando el verdadero inicio de la fotografía cacereña.

Últimos años y fallecimiento

El Conde de Lipa falleció el 24 de octubre de 1871 en Zafra (Badajoz), a consecuencia de una colitis crónica, con 77 años, y fue enterrado en el cementerio de la ciudad. Tras su muerte, su esposa Magdalena y sus hijos continuaron vinculados a Zafra; su hijo Luis ejerció como profesor antes de trasladarse a La Habana (Cuba), donde impartió Ciencias Naturales y Cosmología.

Sea cual sea la respuesta definitiva, el resultado es incuestionable: la presencia del Conde de Lipa en Cáceres dejó una herencia visual irrepetible, un conjunto de imágenes que inauguran la memoria fotográfica de la ciudad y nos permiten ver, con más de siglo y medio de distancia, cómo empezó a fijarse Cáceres en papel y en luz.