La Ermita de San Blas, antes de convertirse en parroquia y de que se le añadiera la casa parroquial. Se construyó y fue nombrada en tiempos de D. Manuel Llopis Ivorra, hacia los años 50.
El párroco fue D. José Reveriego, que permaneció al frente hasta su jubilación, acto al que yo asistí como fotógrafo.





