La legendaria instantánea posiblemente una de las más repetidas en los grupos de historia de Cáceres, debe su autoría a Manuel Elizechea Serrano “Elizechea”, joven fotógrafo de raíces vascas, con estudio fotográfico en el número 2 de la calle Paneras y una prometedora carrera carrera que se vio truncada con su fallecimiento el día de Reyes de 1904 a la edad de 34 años. Para la posteridad dejo además de la emblemática foto, esta publicación unas impresionantes tomas del monasterio de Guadalupe.
El general Ezponda, hizo posible que se estableciera en Cáceres una guarnición fija de soldados. La ciudad, en agradecimiento, le nombró hijo adoptivo y con ese motivo nos visitó en 1893. Es por ello, que el Ayuntamiento mandó levantar en Cánovas este arco de bienvenida.





