Esta fotografía muestra a Eulogio Blasco y López junto a su hermana Anita en el estudio del ático de la calle Pintores, el espacio de trabajo que el artista tenía sobre la zona comercial familiar. La escena, íntima y cotidiana, permite asomarse a la parte más humana de su trayectoria: el taller no solo como lugar de creación, sino también como punto de encuentro y vida compartida.
El retrato tiene un valor especial porque sitúa a Blasco en su propio ambiente, rodeado de su mundo cercano, en el mismo lugar donde desarrolló buena parte de su aprendizaje y de su producción artística. La presencia de Anita aporta una lectura familiar y emocional que completa la imagen del creador: detrás del pintor, escultor y repujador.




