Accesos a lo que fue el Teatro Principal.
El porterón de cochera de la derecha, si no recuerdo mal de los años de mi infancia (allá por la Edad de Piedra) se utilizaba también para que salieran y entran los carros de la Rumalda cargados de pan y tirados por caballerías.
Si os dais hoy una vuelta por allí veréis que, después de 35 años, está exactamente igual. Solo ha cambiado que todos los siete huecos de acceso (puertas y ventanas, sin contar el que está a la izquierda del todo) están tapiados, pero todavía no se ha decidido actuar para salvar el sitio, foco de cultura cacereña durante 125 años. Una pena.




