
Nicolás Muller Grossmann
FOTOS ANTIGUAS DE CÁCERES: NICOLÁS MULLER GROSSMANN
Nicolás Muller Grossmann (Orosháza, Hungría, 1913 – Llanes, España, 2000) fue uno de los grandes fotógrafos documentales del siglo XX, reconocido por su mirada humanista y su profunda atención a las personas y a la vida cotidiana.
Nació en una pequeña ciudad húngara en el seno de una familia judía de clase media alta, recibiendo una educación cuidada en centros de distintas confesiones religiosas. Durante su juventud cursó Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Szeged, etapa en la que comenzó a publicar sus primeros reportajes fotográficos, centrados en la dura realidad de los campesinos húngaros. Estas primeras imágenes ya revelan su compromiso social y su cercanía a movimientos de signo socialista, que marcarían su forma de entender la fotografía.
El avance del nazismo en Centroeuropa le obligó a abandonar Hungría en 1938, iniciando un largo exilio hacia el oeste de Europa. Durante este periodo residió temporalmente en Francia, Portugal y Tánger, lugares donde realizó algunos de sus reportajes más intensos, documentando la vida cotidiana y las condiciones de las clases más desfavorecidas: porteadoras, pescadores, jornaleros, mendigos, mujeres y niños. Estas series consolidaron su lenguaje fotográfico, basado en el respeto, la empatía y la observación directa.
En 1948 fijó definitivamente su residencia en Madrid, donde poco después abrió un estudio fotográfico en la calle Serrano, activo hasta su jubilación en 1980. Desde allí desarrolló una doble vertiente profesional: por un lado, el retrato de particulares, individuos y grupos familiares; por otro, el trabajo para editoriales y revistas, cuyos encargos le permitieron recorrer en profundidad la geografía española y construir una de las visiones documentales más completas del país en la segunda mitad del siglo XX.
Su producción se articula en torno a dos grandes áreas temáticas: el retrato y la fotografía documental. En los retratos destacan los primeros planos, donde la expresión del rostro adquiere un protagonismo absoluto. Es especialmente relevante el reportaje realizado para la revista Mundo Hispánico sobre grandes escritores de su tiempo, aunque ante su cámara posaron también artistas, científicos, juristas, arquitectos, políticos, periodistas y profesionales de muy diversa condición.
La fotografía documental engloba sus trabajos en espacios abiertos, donde captó paisajes, arquitectura popular, monumentos y escenas de la vida cotidiana, a menudo por encargo de editoriales españolas interesadas en difundir y promocionar la imagen de España en el extranjero. En estas imágenes, Muller concedió siempre un lugar central al factor humano, retratando con admiración y ternura la infancia, la vejez y el trabajo duro del pueblo llano, en una clara continuidad con sus primeros trabajos realizados en Hungría.
El Fondo Nicolás Muller, adquirido por la Comunidad de Madrid en 2014, está formado por 80.303 fotografías realizadas entre 1929 y 2000. El archivo ha sido organizado, descrito y digitalizado en su totalidad, cuenta con un inventario de más de 7.000 registros descriptivos y constituye hoy una fuente documental de primer orden para el estudio de la fotografía, la historia social y la memoria visual del siglo XX en Europa y España.


