Villa María de los Dolores

Villa María de los Dolores

EL CHALET
Me llamo Villa María de los Dolores. Me construyeron en 1924 bajo la dirección de un gran arquitecto catalán, que supo darme un estilo de caserío vasco único en Extremadura y del cual me sentí orgulloso a lo largo de mi vida, siendo el hogar de familias muy conocidas de Cáceres. Entre mis muros y paredes, nacieron niños que vivieron felices a pesar de las vicisitudes de los tiempos difíciles que atravesó España, también fui espectador del fallecimiento de personas a las que la gran humanidad y grandeza de mis dueños, fueron acogidas en mi seno de ladrillo y cemento. Gente que alrededor de una gran camilla, contaban sus vivencias, sus males y sus maravillosos recuerdos de juventud, que destilaban sabiduría por todos sus poros, sin egoísmos ni personalismos, impartiendo con ellos su pedagogía de la vida, muy difíciles de adquirir sino es gracias a la experiencia que da la vejez.
A lo largo de los años que me permitió vivir la piqueta cruel y especulativa que me destruyó sin piedad, viví tiempos maravillosos en los que vi nacer el amor de juventud de mis inquilinos y el de sus genitores, que se amaron con pasión creando dos familias en las que el arriba y abajo, significaban una misma cosa.
Aún hoy, cuando desde la escombrera en la que echaron mis restos, todavía impregnados de sabor a hogar, recuerdo las palmeras de mi jardín y sus balaustradas de barrotes torneados, la virgen de los Dolores de mi fachada, los altos y elegantes ventanales, las maderas ornamentales, los bancos en los que tantas veces vi nacer el amor, la terrazas de levante, cálida en invierno, y la de poniente, fresca en verano, en cuyos espacios invadidos por el hierro y el cristal, puede todavía escucharse la música y la algarabía de una juventud sana que bailó entre mis paredes, aún hoy ,me quedan todavía lágrimas que derramar.
Pablo Romero Montesino-Espartero
Foto : El chalet, una isla rodeada de un mar de cemento barato, presto ya a su demolición.

Pablo Romero Montesino-Espartero‎

Lugar donde se tomó:
Año:
Autor:
Fuente: Pablo Romero Montesino-Espartero‎

61 comentarios
  1. Chin Viena
    Chin Viena Dice:

    Casita, casita, te comprendo y mi condolencia es profunda y llena de comprensión , po…..tuve tambien una casita en la que junto a mis mayores y cuatro hermanos con penas y alegrias y con sus visitudes de la vida….¡¡nos queriamos a rabiar¡¡ Un saludo Pablo Romero Montesino-Espartero

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    • Pablo Romero Montesino-Espartero
      Pablo Romero Montesino-Espartero Dice:

      GÓMEZ BECERRA Nº 2

      No existe, ya no existe
      la antigua casa que me vio nacer.
      Infausta sucumbió bajo las garras
      de la fiera y cruel excavadora.

      La raigambre enredada en sus paredes,
      los instantes que archiva la memoria,
      entre escombros emergen a gritos
      en busca de la luz que destella mi pasado.

      No existe, ya no existe
      aquel que fuera mi paterno hogar.
      ¡Maldita sea la especulación
      que no respeta sentimientos
      y aplasta cual rueda de molino
      el tierno sentir de nuestras almas!

      Ocho domóticos pisos,
      eléctricas persianas,
      antenas parabólicas
      y americana hamburguesería,
      han manchado de negro mis recuerdos
      que a nado flotan angustiados
      sobre el ocre pastoso de mostaza.

      JJRME (Terly) Autor : Juan José Romero Montesino-Espartero

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  2. Federico Crespo Candela
    Federico Crespo Candela Dice:

    Bonito chalet que nada tenía que ver con la construcción de la tierra.
    A todos aquellos que les da pena que lo derribaran les pregunto ??
    Si ellos hubieran sido los propietarios y les hubieran puesto una cantidad de millones indecente en las manos, lo hubieran rechazado ???? O por el contrario hubieran seguido viviendo en el chalet ???

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  3. Chin Viena
    Chin Viena Dice:

    Cuando las necesidades mas apremiantes llaman a a la puerta,,,,¡¡hasta el alma vendemos al diablo¡¡ . No se si este es el caso pero cada cual tendrá sus razones. Un saludo, Federico Crespo Candela

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    • Federico Crespo Candela
      Federico Crespo Candela Dice:

      A esto es a lo que yo me refería, que ninguno de nosotros somos quien para decir que «qué pena de edificio» . Posiblemente no tuvieron más remedio que vender por causas que ni nos van ni nos vienen. Lo decimos (o al menos así parece) como si el vendedor hubiera hecho algo malo. Un saludo Chin Viena.

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  4. Juan de la Cruz
    Juan de la Cruz Dice:

    Gracias, querido Pablo, por la hondura y la sensibilidad que rezuma en tu relato. Una constante en todos ellos que se acompaña de la nostalgia más profunda, ay, como suelo señalar, de Aquellos Tiempos. Y gracias, también, por cómo asfaltas el camino literario para que los lectores nos empeñemos –no se si desde el sosiego, no se si desde las prisas– por llegar al final del texto… Ya espero tu próxima entrega, como cuando acudíamos, domingo tras domingo, al Jardín Central de la Plaza Mayor, o Bandeja, que dicen otros, donde cambiábamos las aventuras del Capitán Trueno, del Cachorro, del Cosaco Verde, de Roberto Alcázar y Pedrín, de Hazañas Bélicas, de Pantera Negra, del Jabato, tras un desayuno familiar con churros, y antes de ir a Misa. Precepto que había que cumplir y dejar constancia ante tus padres, posteriormente, del color de la casulla del cura… Un abrazo, querido Pablo, con mi gratitud por el cacereñeo y el cacereñismo de tus textos.

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  5. José Luis Borrella Bravo
    José Luis Borrella Bravo Dice:

    El maldito dinero tiene la culpa, ese que necesitamos cada vez mas y sin límites, ese que,aún teniendo mucho, nunca es suficiente y nos parece que se va a acabar. Cuando uno mira al pasado y ve en lo que han convertido ciertos rincones de nuestra ciudad, nos damos cuenta de lo poco que valoramos nuestro patrimonio y lo mucho que nos gusta el dinero.

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  6. José Luis Borrella Bravo
    José Luis Borrella Bravo Dice:

    Este chalet estaba en la esquina de Avda, Virgen de Guadalupe, a la entrada de Dr.Frleming y en la otra esquina, el Banco de España. Contestando a Agustín, no, mi padre no era José Borrella, aunque lo conocí. Mi padre era Julian y trabajaba de contable, muchos años, en muebles Mirón.

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  7. Lidia Arconi
    Lidia Arconi Dice:

    Tiraron las paredes, pero la esencia que según cuentas se vivió dentro,esa no seguro que no, esa no podran derribarlas nadie mientras vivan en el recuerdo de calquiera de sus antiguos habitantes

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