Villa María de los Dolores

EL CHALET
Me llamo Villa María de los Dolores. Me construyeron en 1924 bajo la dirección de un gran arquitecto catalán, que supo darme un estilo de caserío vasco único en Extremadura y del cual me sentí orgulloso a lo largo de mi vida, siendo el hogar de familias muy conocidas de Cáceres. Entre mis muros y paredes, nacieron niños que vivieron felices a pesar de las vicisitudes de los tiempos difíciles que atravesó España, también fui espectador del fallecimiento de personas a las que la gran humanidad y grandeza de mis dueños, fueron acogidas en mi seno de ladrillo y cemento. Gente que alrededor de una gran camilla, contaban sus vivencias, sus males y sus maravillosos recuerdos de juventud, que destilaban sabiduría por todos sus poros, sin egoísmos ni personalismos, impartiendo con ellos su pedagogía de la vida, muy difíciles de adquirir sino es gracias a la experiencia que da la vejez.
A lo largo de los años que me permitió vivir la piqueta cruel y especulativa que me destruyó sin piedad, viví tiempos maravillosos en los que vi nacer el amor de juventud de mis inquilinos y el de sus genitores, que se amaron con pasión creando dos familias en las que el arriba y abajo, significaban una misma cosa.
Aún hoy, cuando desde la escombrera en la que echaron mis restos, todavía impregnados de sabor a hogar, recuerdo las palmeras de mi jardín y sus balaustradas de barrotes torneados, la virgen de los Dolores de mi fachada, los altos y elegantes ventanales, las maderas ornamentales, los bancos en los que tantas veces vi nacer el amor, la terrazas de levante, cálida en invierno, y la de poniente, fresca en verano, en cuyos espacios invadidos por el hierro y el cristal, puede todavía escucharse la música y la algarabía de una juventud sana que bailó entre mis paredes, aún hoy ,me quedan todavía lágrimas que derramar.
Pablo Romero Montesino-Espartero
Foto : El chalet, una isla rodeada de un mar de cemento barato, presto ya a su demolición.

Pablo Romero Montesino-Espartero‎

Lugar donde se tomó:
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Fuente: Pablo Romero Montesino-Espartero‎

Pablo Romero Montesino-Espartero

Nací en la ciudad monumental de Cáceres, un año antes de su bombardeo por la aviación republicana con botes de tomate rellenos de un explosivo de fabricación rusa, absolutamente secreto.

Me tragué la guerra, la posguerra, el racionamiento, el gasógeno, el brasero de picón, el estraperlo, el hambre, la maquilera y los sabañones. Vestí pantalón de pana corto y de tirante cruzado, el bombacho, la franela de Alcoy, el calcetín con tomates, el calzoncillo de tela de saco maquilero, la alpargata de esparto, la bota con tachuelas y protectores de acero de Vitoria.

Comí la tortilla de gluten, la tapioca en sopa, el pan integral- el verdadero de cebada-las lentejas con chinatos, el higo paso, la bellota al natural, el aceite de ricino fortalecedor y el fósforo Ferrero. Me sobrealimenté con el agua mezclada con leche de vaca “edulcorada” con sal. Gocé las delicias del “café” de cebada tostada, producto natural de nuestros campos extremeños.

Recibí de frailes y curas cordonazos y correazos- de fácil comprensión, pero muy dolorosos-alpargatazos de mi amada progenitora con técnicas australianas de “boomerang” y capones fraternales de “chichón” y perra gorda. Fumé cigarrillos de anís, lié tabaco de petaca de libra gibraltareña en papel de estraza y “zis-zag”, Ideales con estaca y Caldo de Gallina cancerígenos de solemnidad.

Estudié mi “carrera de obstáculos” para Capitán de la Marina Mercante y tuve que emigrar para poder ejercer mi profesión, permaneciendo alejado de mi patria querida tres lustros en lucha desigual contra la mar cruel y los elementos, ayudando desde el extranjero al Estado español -para equilibrar su balanza de pagos- con mis sueldos en divisas, eufemísticamente llamados “remesas”, por quienes nos “echaban” de España.

Cuando pensé que mi exilio había terminado gracias a mi trabajo en Barcelona como Inspector de fletes marítimos, me coge la inmersión lingüística del Honorable Pujol y lanzo por la borda mis veintidós años de experiencia profesional para huir de la manipulación de mis hijos en la escuela.

Finalmente y luego de veinticinco años ausente de mi amada Extremadura, trato de encontrar en sus caminos mi pasado, pero los caminos han desaparecido o se han borrado e incluso la jubilación es incierta.

¡Viva España!

Pablo Romero Montesino-Espartero

Lugar donde se tomó: Gómez Becerra 2 ( la casa que me vio nacer )
Año: 1956
Autor:
Fuente: Pablo Romero Montesino-Espartero

Lucas Moreno en el Junquillo

En esta foto estoy con mi padre, Lucas Moreno, al fondo a la derecha se encuentran mis hermanos, Lucas Moreno Garcia y Luisa M. Moreno.

Víctor Manuel Moreno García

Lugar donde se tomó: El Junquillo
Año:
Autor:
Fuente: Archivo Víctor M. Moreno

Familia - Iglesias Montejo

 

Lugar donde se tomó: Cánovas
Año:
Autor:
Fuente: